Nueva canción

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Postal que Humberto Oña Villarreal ofrece en su obra.

La ciudadanía sanvicentese no quiere dejar pasar por alto este magno hecho que es el Día del Ejército Ecuatoriano, celebrado entre nosotros con mucho fervor cívico el 27 febrero, porque nuestras huestes se cubrieron de gloria en la Batalla de Tarqui; por lo tanto quiere dejar constancia de su agradecimiento eterno por haber sido el Cuerpo de Ingenieros del Ejército del Ecuador (CIE), el que laborara responsable e intensamente en la construcción de una magna y redentora obra que es el puente “Los Caras”, que une a San Vicente con Bahía de Caráquez, el resto de la provincia y del país entero. Es decir que se ha integrado como un ente forjador del desarrollo de la nación. Por eso dimensionamos en su real valor al Ejército del Ecuador en su fecha cumbre del 27 de febrero. Loor a quienes visten su glorioso uniforme.

A cabe una breve reseña de aquel glorioso episodio histórico, perteneciente a Humberto Oña Villarreal en su obra “Fechas históricas y hombres notables del Ecuador, cuarta edición, 1982.

“A fines de 1828 el General José de La Mar, que por recomendación de Simón Bolívar se hallaba de Presidente del Perú, invade nuestro país a la cabeza de 5.000 soldados por las provincias de Loja y Azuay. En Saraguro (Loja) recibió el refuerzo de 3.700 soldados más, por parte del General Agustín Gamarra. La Mar, que había nacido en Cuenca, demostraba así su ambición e ingratitud para la tierra que lo vio nacer.

El ejército del General Flores se componía de 4.600 hombres, y el 27 de enero de 1829 el Mariscal Antonio José de Sucre asumió el mando y trató hasta el final de lograr un arreglo pacífico, considerando que eran naciones hermanas de la América y que habían luchado juntos para librarse del yugo español. La Mar sólo se aprovechó estas conversaciones y traidoramente intentó dar un golpe a las tropas de Sucre. En los días siguientes los dos ejércitos se movían en busca de posiciones más ventajosas, hasta que al amanecer del 27 de febrero de 1829, a las 7 de la mañana se inició la batalla, y el Portete de Tarqui fue el escenario de una redención y afrenta.

La acción de armas del 27 de febrero de 1829 tiene 2 trayectorias de ataque: mar y tierra. Las posiciones de nuestras tropas eran magníficas, pues Sucre se hallaba al norte en la llanura de Tarqui y el General Flores, con tres batallones se situó en el Portete de Tarqui. El General Luis Urdaneta fue comisionado por Flores para atacar los puntos de avanzada del enemigo y púsose en marcha en compañía de los Granaderos del Cauca llegados de Guayaquil y 20 hombres del Yaguachi; temerariamente atacó al enemigo, demasiado superior en número, lo derrotó y lo persiguió hasta Saraguro, en donde esperaban los de la retaguardia peruana; éstos fueron comandados por el coronel Jiménez, que corrieron en la arremetida, sembrando el desconcierto; en su desordenada fuga cayeron centenares de prisioneros, aparte de los muertos y heridos, como también el armamento que fue tomado.

Se une el coronel José María Camacaro a las tropas de León y Urdaneta;, en Saraguro atacan a los batallones peruanos Ayacucho y número 8. Sucre retrocede hasta Nabón, y de allí marcha a Girón, que era lugar de las aspiraciones de La Mar, porque no quiso tocar las malsanas regiones de Yunguilla y del Río Girón. Sucre logra situar los batallones y un escuadrón en el Portete de Tarqui, habiendo caminado la noche entera desde Narancay para amanecer el viernes 27 de febrero.

El coronel colombiano José María Camacaro y su batallón Cedeño, que estaba a la vanguardia entablan combate, luego plegan el Caracas, el Yaguachi y el Rifles; no tarda en amargar al enemigo que no puede resistir a tan grande carga y de inmediato suenan los clarines de triunfo. En la batalla los peruanos tuvieron 1.500 muertos y 1.000 heridos. Los ecuatorianos 154 muertos y 206 heridos.

Sucre satisfecho con estos triunfos envía un oficial de Estado Mayor, con el objeto de ofrecerle a La Mar medios para salvar el resto del ejército peruano. La Mar pide condiciones. Sucre ordena que cese la persecución al enemigo y que esas condiciones eran las que un ejército vencedor impondría a un pueblo vencido, pero los subterfugios y la mala fe del invasor, como en 1.941, no acepta a pesar de una flagrante derrota; a las 5 de la mañana del 28 de febrero de 1.829, La Mar solicitó la suspensión de hostilidades; a las 10 de la mañana se reunieron al frente de Girón hoy la Casa de los Tratados; el General Flores y O´Leary, por Colombia; Garamarra y Orbegoso, por el Perú, y firman el Tratado de Girón.

En el histórico escenario de esta gran batalla se levanta un obelisco como recuerdo de la indescriptible victoria de las fuerzas grancolombianas, cuyos soldados conquistaron un espléndido triunfo, necesario para mantener la dignidad nacional; no obstante a este hecho glorioso de la participación del soldado ecuatoriano, el Perú a través de los tiempos ha mantenido el derecho de la fuerza; pero el Ecuador, en cambio, se impondrá con la fuerza del derecho porque no pueden ser violados sus sagrados territorios heredad de nuestros antepasados que entregaron con su vida, su sangre, inteligencia y valor.

El puente “Los Caras”, emblemática obra construida por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. En sus inicios, en la fase que comenzó en Bahía.

La obra, una vez que fuera concluida e inaugurada.

 

 
 
 
 

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