Nueva canción

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Dr. Publio Enrique Villegas Vélez

Hace 33 años de un día cualquiera, se empieza a escribir una página más en la historia del colegio nacional Técnico “San Vicente” y de nuestra parroquia;  llegan dos esposos, jóvenes profesionales que se presentan para engrosar las filas de grandes hombres y mujeres que ya habían escrito las páginas más hermosas en nuestra parroquia San Vicente, como fue el que exista un colegio donde jóvenes ávidos de conocimientos, de saber y de formación integral, cada año llegan a ser parte de este importante centro educativo del cantón.

Recuerdo como si fuera ahora, ver llegar a esa pareja, la misma que fue recibida por la Rectora de aquellos años; quienes inmediatamente causaron una impresión positiva como personas y más aún al saber que desde ya no sólo se integraban como  profesores, sino que se integrarían como miembros de nuestra comunidad y de nuestra sociedad. Un elemento importante en la educación.

Al  referirnos del maestro, no podemos dejar pasar la fase como persona, ya que ambas condiciones se involucran en la educación. Llega este joven maestro con visión de futuro y empieza con un pequeño negocio relacionado con su profesión de veterinario. Pero en aquella época como pasan siempre las cosas de la vida, hay personas negativas no sólo para la educación sino para permitir que personas de visión emprendan en sus negocios en un San Vicente que empieza a involucrarse también en la política.    

Este hombre y su esposa tienen que vencer los obstáculos que le ponen los enemigos del  progreso. Él tiene que demostrar que es un hombre valiente, que no le teme a nada ni a nadie, y así emprende su lucha en el pueblo para salir adelante y realizar sus sueños, como lo ha hecho siempre.

Como maestro, un profesional que sale con todos los conocimientos de la Universidad, empieza a tratar de innovar, de dar a la educación un giro según su criterio para que los jóvenes, no solamente aprendan teoría, sino que aprendan practicando, llevando a los estudiantes a los sitios donde podían realizar prácticas con los cerdos, vacas y otros animales motivo de su estudio. De esto quienes podrían dar muchas vivencias son los propios alumnos con quienes compartió momentos inolvidables en su vida como maestro. Para muchos eran las locuras de Villegas y para otros era la satisfacción de ver que hay profesores que se entregan con conciencia a dar a sus alumnos los recursos para que puedan salir del plantel con conocimientos aplicables en la vida diaria de nuestra zona donde el hombre de campo es agricultor y es ganadero a la vez. Un maestro que quiso dejar recuerdos inmemorables de su paso por ese segundo hogar que era el colegio, y que con los alumnos armó un esqueleto de un vacuno con el objeto de que a base de él sea más fácil estudiar y comprender la materia.

Con los antecedentes, como hombre y como maestro, solo queda unir estas dos fases que hacen de una persona como lo es el Doctor Publio Villegas Vélez, un hombre que se integró en la comunidad, que supo ganarse el cariño del pueblo y de los padres de familia y sobre todo el respeto y admiración de los estudiantes, porque cuando salieron del plantel han podido hacerse los interrogantes más sencillos y profundos, no de Villegas únicamente, sino de los diferentes profesores, como esto: ¿Qué nos enseñó?. ¿Hacia dónde nos guió? ¿Para qué nos sirvió?                         Y ya podemos escuchar las respuestas sencillas pero llenas de gratitud de aquellos discípulos que encontraron en aquellos momentos las bases de una educación que les sirvió para luego ellos ser ahora los profesionales y hasta los nuevos maestros del mismo plantel. Y es que las semillas que sembró el Dr. Publio Villegas como maestro y como persona y amigo de los estudiantes, han dado muchos frutos que la sociedad manabita está disfrutando y sobre todo nuestro querido cantón.

Al retirarse del plantel, sé que lo hará con pena por dejar toda una vida compartida con sus compañeros; pero así mismo en lo profundo de su corazón siempre tendrá un lugar para todos los que de una u otra forma ayudaron a que la lucha diaria se proyectara para el bien común de una sociedad y especialmente de una juventud que se llevó su juventud con ellos, sus conocimientos y que supo descubrir en él al amigo, a la persona y al maestro que lo da todo sin guardar nada, para que los demás alcancen el éxito en su vida futura. Es que Publio, además de todo lo que pueda decirse de él como profesor, tiene una vida llena de relatos, de refranes y de poesías que siempre dejaron huellas en todos los que hemos tenido el honor de conocerle.  

Que en ese futuro que espera al Doctor Publio Villegas, pueda realizar todos aquellos sueños y deseos frustrados, por la obligación y responsabilidad de la vida, como el reencontrarse con su familia, con sus hijos y dedicar el tiempo a su querida esposa. Que pueda dedicarse a la música, a la poesía y a todo aquello que lleva dentro de sí, y que no ha podido hacer porque el tiempo no se lo ha permitido. Éxitos en su vida futura querido maestro.

“El profesor es como el alfarero.  Con amor y paciencia va grabando en el barro lo que quiera….Las marcas se quedan grabadas en la mente…. Y  las experiencias se marcan en el corazón”.

Estela Betzabet Alcívar Rodríguez

14 de febrero del 2012

Barcelona - España

 

Biografía del Dr. Publio Enrique Villegas Vélez

Nació el 18 de de junio de 1944 en la ciudad de Portoviejo. Estudios primarios, de primero a quinto grado en la  escuela Andrés de Vera  de Andrés de Vera.- El sexto grado en la escuela República de Chile, de Portoviejo.

Secundaria en el colegio  Nacional Olmedo, Sección nocturna .

Estudios superiores: en la Universidad Técnica de Manabí, Facultad de Veterinaria y Zootecnia, donde obtuvo el título de Doctor en medicina veterinaria y zootecnia.

“Contraje matrimonio  con la compañera de mi vida, con mi  querida Rosita Bravo Vélez”.

Hijos: Publio Enrique, José Milton, Carlos Julio y Ramón Antonio Villegas Bravo.

“Llegué a laborar al Colegio Nacional Técnico San Vicente como Profesor de Agropecuaria un 1 de mayo de 1979, hasta enero del 2012; estuve casi 33 años en la lucha como docente”.

Logros: Tuve el privilegio de estar en la primera promoción de bachilleres de Agropecuaria, excelentes estudiantes, la mayoría ya convertidos en muy buenos profesionales, como Veterinarios, Ing. Agrónomos, Filósofos, Economistas, Profesores y hombres de ciencias; y así sucesivamente fueron incorporándose anualmente las profesiones de bachilleres técnicos en Agropecuaria.

AAhora tengo un nuevo sentir de las cosas, tristeza; al ver la juventud que no aprovecha su tiempo para estudiar, trabajar y progresar, porque el mayor capital que necesita el hombre es el conocimiento del saber hacer el capital monetario, lo que vendrá por añadidura según su desempeño.

Otras de mis tristezas: Cuando estuvo como Rectora este Colegio la Sra. Teresa Sabando de Sampedro, dejó encaminada la compra de 50 hectáreas por San Miguel de Briceño al Sr. Máximo Gómez; hubo cambios de Rector y no se concretó la compra; imaginemos al tener estas tierras con aguas en el río Briseño, qué maravillas se hubieran hecho en agropecuaria.

Anécdota: En compañía de mi esposa en el año 1983, con los estudiantes de 5to. Curso hoy segundo de Bachillerato, fuimos a castrar lechones a la hacienda el ZAPALLO de Canoa, del Sr. Vicente Vélez Farías; al regresar por la playa el tractor se atascó en la arena por la desembocadura del río Briceño; no hubo forma alguna de sacarlo porque la marea subió rápidamente; el agua cubrió totalmente al tractor, al cual le amarramos boyas por los costados para que al bajar la marea no se lo lleve la corriente. Hubo discusiones con el Rector de aquella época. El tractor se recuperó, y se lo remolcó hasta el Colegio; al llegar al pueblo los padres nos recibieron con alegría porque no abandonamos el tractor ni los alumnos, pero yo seguí apenado y con muchas pesadillas al pensar que el tractor FORD se malogró; entre los estudiantes de aquella época recuerdo a Loudes Hidalgo, Esmérita Vélez, Elvira Cedeño, Aris Betancourt, Miguel Quintero, Guido Solórzano Barberán, Elvis Arturo Villacís, quien conducía el tractor”.

Los esposos Dra. Rosa Bravo y Dr. Publio Villegas.

Los esposos Villegas Bravo y sus cuatro hijos: Publio Enrique, José Milton, Carlos Julio y Ramón.

 

 
 
 
 

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