Rosario Sansores Prén (Mérida, Yucatán, 25 de agosto de 1.889). Murió  en Ciudad de México, el 7 de enero de 1.972. Fue una poetisa mexicana, conocida por obras como Cuando tú te hayas ido, poema que sirvió de base al pasillo “Sombras”, musicalizado por el compositor ecuatoriano Carlos Brito Benavídes.

Fue hija de Juan Ignacio Sansores Escalante y Laura Prén Cámara. A los catorce años de edad se casó con el cubano Antonio Sanjenís, con quien se fue a radicar a La Habana. En 1918, cuando Rosario Sansores tenía 29 años, falleció su esposo. Volvió a México, y específicamente a la capital, en donde fue columnista de la sección de sociales en los periódicos Hoy y Novedades. Publicó obras de poesía como Mientras se va la vida (1925) y Rutas de emoción (1954). Sansores se declaraba contraria a las tendencias modernas de la poesía (de mediados del siglo XX), y sea declaraba cursi: “Sí, sí, la gente dice que soy cursi. Imagínate si no voy a saberlo. Pero no me preocupa. Al contrario, me halaga. La gente que sabe que soy cursi demuestra que me ha leído, y eso el lo único que importa.

A pesar de que sus poemas sirvieron de base para la creación de numerosas canciones en América del Sur, especialmente en Ecuador y Colombia, Rosario Sansores visitó en muy pocas ocasiones aquellas tierras. De hecho, en Ecuador sólo estuvo una vez, en 1967, cuando el ayuntamiento de Guayaquil le concedió un premio literario.

Sombras 
Letra de Rosario Sansores
Música de Carlos Brito Benavides


I
Cuando tú te hayas ido, me envolverán las sombras,
cuando tú te hayas ido, con mi dolor a solas
evocaré ese idilio de las azules horas
cuando tú te hayas ido, ay, me envolverán las sombras

II
Y en la penumbra vaga, de la pequeña alcoba,
donde una tibia tarde, me acariciaste toda;
te buscarán mis brazos, te buscará mi boca,
y aspiraré en el aire, como un olor a rosas
cuando tú te hayas ido, ay, me envolverán las sombras

I Bis
Cuando tú te hayas ido, me envolverán las sombras,
cuando tú te hayas ido, en pos de otra quimera;
te llorará en las noches, mi corazón que espera,
cuando tú te hayas ido, ay, me moriré en las sombras.

 

 

                    El retorno

Yo sé que volverás. Yo sé que un día
suspirarán unidas nuestras bocas
y otra vez en la noche quieta y fría
se juntarán nuestras cabezas locas...

Sé que en tus horas de nostalgia evocas
el ámbar de mi piel y sé que sueñas
que estremecido entre tus manos tocas
dos palomas nevadas y sedeñas...

¡Ah! Yo también cuando la alondra canta,
sueño en tu amor y mi tristeza es tanta
que ya su peso el corazón ahoga...

Mi vida –silenciosa pasajera–
en el esquife azul de la quimera
sobre las aguas del recuerdo, boga...

 
 
 
 
 

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